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  • Sandra Mendizábal

Hogar San Camilo: la importancia de la planificación en tiempos de COVID-19


El año 2020 podría describirse como un torbellino de cambios y sucesos inesperados que han tenido un impacto gigantesco en las actividades de todos los peruanos. Cada uno se ha tenido que adaptar de una forma distinta a la nueva normalidad, tanto individuos, como emprendimientos pequeños y grandes empresas. Sin embargo, las causas sociales no se quedan atrás, ya que también se han visto obligadas a replantear sus planes y acomodarse al cambiante contexto. En este tipo de iniciativas hay una gran cuota de planificación necesaria que puede pasar desapercibida.


En este post del blog de Dona.pe quisimos resaltar el trabajo de planificación del Hogar San Camilo (HSC) en el contexto que estamos viviendo. Esta es una institución sin fines de lucro que, desde el año 1995, apoya a personas seropositivas y a sus familias. Hasta los primeros meses de este año, sus actividades se basaban en sesiones de formación y acompañamiento a nivel nutricional, psicológico, de enfermería, estimulación temprana, etc. Así como encuentros con adolescentes y apoyo en el control de la salud, por medio de chequeos y la entrega de tratamientos antirretrovirales a aproximadamente 405 beneficiados. Sin embargo, las medidas de aislamiento social y la amenaza del COVID-19 le puso un alto a la forma tradicional en la que solían ayudar a las familias. Tuvimos la oportunidad de conversar con el padre Alex Spencer Ballena, director del Hogar San Camilo. Él nos contó que tuvieron que reinventarse, ya que la población seropositiva es muy vulnerable puesto que el virus afecta sus defensas, exponiéndolos ante cualquier enfermedad. Lo especial de este caso, es que pensaron en absolutamente todo.



Reinventarse para sobrevivir


Por un lado, se hizo una encuesta a las familias para determinar si es que poseían algún dispositivo móvil con el que los trabajadores del HSC pudieran contactarlas. Como un 99% de los beneficiarios tenía este medio disponible, pasaron a evaluar la plataforma adecuada y descubrieron que la mejor opción era Whatsapp. Distribuyeron a las mamás, niños y adolescentes por grupos y así, comenzaron con el acompañamiento a distancia en estimulación temprana, psicología, nutrición y enfermería.


Además, considerando que trabajan con familias en extrema pobreza que viven del día a día y han sido golpeadas por la crisis económica, tuvieron que expandir su rango de acción, entregando canastas de víveres. No solo por cuidar su correcta nutrición, sino también como medida de apoyo emocional. “Queríamos aliviar un poco la preocupación de los grupos que tenemos y por eso hemos estado entregando todas las semanas a nuestra población seropositiva una canasta lo suficientemente consistente que pueda durarles entre 3 a 4 días. Con abarrotes, cárnicos, frutas y verduras”, nos comentó el padre Alex. Los víveres se entregan directamente a un familiar que va a al centro a recogerlos, o por medio del programa de visita domiciliaria, donde se les entrega los alimentos directamente en sus hogares.


Como todos los establecimientos, el HSC también tuvo que adoptar un protocolo. “Tuvimos que implementar el ingreso obligatorio con mascarilla, la toma de temperatura, para lo cual se compró un termómetro, acondicionar el lavatorio en la entrada para el lavado de manos y hacer un cambio en el lugar de espera para recibir las canastas, considerando la separación de 1.5 metros”, nos dijo el director del hogar.


Asimismo, para medir el impacto del esfuerzo que hacen al sostener nutricionalmente a estas familias, realizan controles antropométricos y exámenes de hemoglobina 3 veces al año. Para continuar con esta medida, se tuvo que reorganizar logísticamente la forma de hacer los chequeos. Se dividieron 3 equipos para ir en movilidades, casa por casa, y tomar las muestras de sangre, sin exponer a su población beneficiada.


Finalmente, al ser una institución sin fines de lucro, sus iniciativas necesitan financiamiento, el cual se cubre a base de donaciones tanto de organizaciones como de personas individuales. Pero eso no es todo, sino que el centro tiene actividades para autosostenerse. Hasta diciembre tenían 4 talleres de emprendimiento: costura, manualidades, serigrafía y sublimado. Sin embargo, estos implicaban que los jóvenes y madres vayan al centro, por lo que tuvieron que ser suspendidos. En la actualidad, el único taller que funciona es el de costura, que reorientó sus actividades a producir mascarillas y mandiles para el uso en el centro y para venderlos. Otra forma de ingresos para poder costear las canastas y chequeos es el reciclaje, mediante el acopio de papel, cartón y fierro, siempre considerando las medidas de seguridad.


Como resultado de todos estos esfuerzos, el HSC puede beneficiar semanalmente a alrededor de 50 familias por medio de los programas “Camilos Vida”, “Vida Feliz” y “Alumbrando a una vida”; y adicionalmente, a otras 50 familias mediante las visitas domiciliarias quincenales. Hasta mediados de julio, se repartieron un total de 1,122 canastas de víveres, beneficiando a 100 familias y aproximadamente 400 personas. “Para nosotros planificar ha implicado poner en práctica la reinvención para que el hogar siga con su propósito, no solo asistencial, sino para dar las herramientas para que las familias seropositivas puedan salir de esta crisis por la que estamos pasando”, nos comentó el padre Alex.


A pesar de lo incierto de este contexto y de los obstáculos por los que pasa actualmente esta institución, como la reducción de donaciones o la falta de presupuesto, el hogar se sigue planteando objetivos para continuar ayudando a la población seropositiva y sus familiares. Tienen planeado mejorar el acompañamiento a distancia a sus beneficiarios y potenciar los talleres de emprendimiento. Además, están juntando un kit de útiles de aseo para entregarlos en fiestas patrias y se encuentran planeando una actividad recaudadora en agosto. Finalmente, están pensando en cómo hacer la celebración navideña a distancia, ya que es una de las épocas más importantes del año para las familias.


El caso del Hogar San Camilo demuestra cómo las actividades de ayuda social repercuten en poblaciones que dependen de su buena gestión y funcionamiento para poder tener una buena calidad de vida.


¿Qué cosas hicieron de las cuales podemos aprender?


En primer lugar, evaluaron la situación de sus beneficiarios y el contexto para determinar cuáles eran las prioridades, como el hecho de no exponerlos al virus y cuidar su salud psicológica además de la física. De ese modo, pudieron identificar las amenazas que existían y encontraron soluciones para cada problema, aterrizando todo en un plan para reinventarse. Así, el Hogar San Camilo pudo organizar sus recursos y las donaciones que iban llegando poco a poco para poder seguir ayudando a las familias de los pacientes seropositivos sin exponer su salud. No solo eso, sino que implementaron una forma de medir los resultados de sus esfuerzos por medio de chequeos. Finalmente, como todo buen plan, de acuerdo al contexto cambiante, han replanteado sus objetivos de este año y siguen mirando qué proyectos pueden llevarse a cabo en lo que resta del año y en el 2021.


El trabajo del Hogar San Camilo es un ejemplo de cómo la gestión efectiva de posibles amenazas, tal como la inesperada crisis por el COVID-19, es algo que ha sido fundamental para las causas sociales y caridades.


Puedes ayudar a esta iniciativa donando aquí y compartiendo este artículo con tus conocidos, ¡para que conozcan el gran trabajo que está realizando!


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